
…la calle se va despertando.
La calle que yo cuento cuesta arriba se estrecha,
cuesta abajo es más ancha para morir en la plazuela.
A un lado los pares,
al otro sin concierto los impares.
Pasan por la misma acera
el niño, el cura, las rameras
y el perro que deja su tarjeta de visita
en los zócalos de las puertas.
… la calle en que vivo está llena de banderas:
ropa blanca tendida
y bayetas sucias que se secan.
… la calle que yo cuento es una calle cualquiera
para ti que no la conoces…
¡para mí es una vida entera!
Goa 1978-87
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