Te fuiste porque nuestra angustia no podía soportar tu dolor mudo, tu mirada suplicante, tu irte apagando como el cabo de vela que alumbra el último aliento de vida... Y todavía nos duele tu distancia, pero solo por momentos, pues son más los instantes agradables que nos aportan tus fotos, ese montón de imágenes que no nos cansamos de repasar y que nos transportan a un ayer cercano que no estamos dispuestos a enterrar.
Te seguiré esperando, esperaré oir de nuevo el tic tac de tus pasos alrededor de la cama, bajaremos la escalera, saldremos a la calle, nos perderemos entre la boira y cogidos a la cola de un cometa nos daremos un paseo por la nebulosa de nuestro sueño interminable...y cuando llegue el paseo definitivo espero que te acuerdes de venir a buscarme...¡pero no tengas prisa!, nos queda toda una eternidad para dar nuestro paseo más largo.
¿Nos vemos mañana?





